
Y, por fin, el otoño. Atardeceres dorados, paseos sin rumbo por entre los árboles de un parque cualquiera. Cigarros que se consumen en cafeterías atestadas de gente, bajo la luz asfixiada de las lámparas y el ruido de mil conversaciones, al abrigo de una taza de café a la que sucede otra, y otra, y otra. De nuevo las bufandas, y los abrigos, y la necesidad imperiosa de unos zapatos nuevos, que no llegan.
El cielo es tan azul que hace daño en los ojos. Hay como una tristeza en el aire que invita a la melancolía, a dejarse encantar por el rumor de una fuente repleta de hojas muertas y musgo en la soledad del parque. Y las ramas desnudas... y ese viento que viene cabalgando con furia, recortando el perfil de las cosas hasta hacerlas casi transparentes, de puro reales...
Bilbao es el otoño.
Pamplona es Otoño.
8 comentarios:
Te quiero
Y yo soy esa hoja que cae, llevándosela el viento... Un saludo.
Siempre ha sido mi estación favorita. Será por eso que me decidí a nacer en noviembre y no en diciembre, que era lo que se esperaba.
El corazón es perenne. Pero la alegría caduca.
Me gusta mucho tu estilo. Muy tú =)
Es sensible, exacto, sutil, poético y realista.
Un besazo!
Desde que os conozco a María y a ti me gusta más el otoño...
Un besito
El otoño... que ya ha empezado
El otoño hace que las cosas se vean más serias, más maduras. Pero eso las hace más reales y más fáciles de entender.
Tu también eres como el otoño, autumnal... ;)
por cierto,
de qué van tus otros blogs?
Publicar un comentario